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Recordamos con aprecio a compañeros y amigos, clínicos y técnicos, que con plena dedicación en sus manos y sobre sus hombros han llevado y continúan llevando la Prostodoncia al lugar destacado en que se encuentra hoy dentro de la profesión dental.
Muchos ya no están, otros con gran ilusión se han unido a nuestro grupo profesional para emprender la importante y a la vez delicada tarea de devolver la sonrisa a aquellos que, en algún momento la han perdido.
Para todos ellos, con nuestro recuerdo más entrañable, compartimos y dedicamos este soneto, expresado por un muy querido compañero nuestro, en una de sus últimas intervenciones en público.
Si para alcanzar lo alcanzado debí perder primero lo perdido.
Si para conseguir lo conseguido tuve que soportar lo soportado.
Si para estar ahora premiado fue necesario haber sido herido.
Tengo por bien sufrido lo sufrido tengo por bien pasado lo pasado.
Porque después de todo he comprobado que no se goza bien de lo gozado sino después de haberlo padecido.
Porque después de todo he comprendido que lo que el árbol tiene de florido vive gracias a lo que tiene sepultado.
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